Aunque el grado y la rapidez del cambio del clima económico ha sorprendido a muchas organizaciones, la información registrada en los sistemas de ventas y en los sistemas financieros deberían haber anticipado estos cambios con relativa facilidad.
La dificultad a menudo reside en la dificultad para conseguir el acceso adecuado a esta información. Mucha de ella está escondida en las bases de datos corporativas, e intentar construir una imagen fiable sobre el funcionamiento y progreso del negocio puede hacerse sumamente difícil.
Business Intelligence permite a las organizaciones descubrir el valor de esta información, haciendo posible evaluar el "cash flow", medir la rentabilidad y la exposición al riesgo, y así ser capaces de analizar y entender los cambios del negocio y adelantar soluciones antes de que éstos se conviertan en un problema.
Esto permite contestar preguntas como "¿Cuál ha sido la evolución de la rentabilidad por empleado en los doce últimos meses?" y "¿Cómo se puede mejorar el funcionamiento de la cadena de suministro para incrementar esta rentabilidad?".